CARTAGENA DE INDIAS, TIERRABOMBA Y BOCACHICA
La isla de Tierrabomba y por supuesto el corregimiento de Bocachica, permanece paralela al dinamismo social de una ciudad fragmentada y como lo es Cartagena; hace parte de la pluralidad de realidades que habitan en ella y es otra comunidad más que a pesar de tener una serie de necesidades básicas insatisfechas, carencias económicas y ausencia de servicios públicos, alberga personas que le imprimen y aportan rasgos culturales ancestrales y tradicionales a la ciudad de Cartagena. Tierrabomba es para Cartagena su puerta de entrada. La ciudad de Indias es conocida por su arquitectura colonial lo que la ha convertido en un atractivo turístico; mientras que la isla dibuja la otra Cartagena, la menos rica e internacional y sin embargo es en ella donde aún se tocan los tambores de la historia.
Tierrabomba se sitúa en la bahía de Cartagena de Indias (Colombia). El Corregimiento de Bocachica fue durante la Colonia un punto estratégico para la defensa militar de la ciudad. Situada al margen del proceso urbanístico de Cartagena, Tierrabomba reúne condiciones favorables para convertirse en una zona de conservación ecológica, histórica y cultural.
La isla es entonces, un enclave fundamental para la reconstrucción del legado histórico y cultural que Africa hizo en la construcción de las Américas. Desde el comienzo de la trata, Tierrabomba parece haber sido un punto importante para la cuarentena de los esclavos que se recuperaban de las inhumanas condiciones del viaje y de las enfermedades antes de su venta en la ciudad de Cartagena.
Estos cabildos negros se convirtieron en refugios culturales de africanía y sitios donde se fueron elaborando y moldeando sentimientos e identidades que penetraron y modificaron la sociedad americana a través de sus fiestas y funerales, sus mitos y sus ritos, su vida cotidiana y su vida sagrada. Buena parte de la actual población de la isla debió tener su origen en la mano de obra esclava empleada para la construcción de las fortificaciones coloniales y conforman una población afrocaribeña con un importante acervo cultural.
La isla albergó numerosos esclavos provenientes de distintas culturas africanas que, al servicio de sus amos, trabajaron en la agricultura, la pesca, las canteras y la construcción de viviendas y fortalezas para la defensa militar de la entrada a la bahía. La tradición afrocaribe que se fue construyendo a lo largo de siglos de esclavitud y de incesantes luchas por la libertad dio origen a una serie de manifestaciones culturales que hoy día subsisten en la arquitectura, la organización social, la culinaria, las fiestas, los velorios, la música y la danza de los actuales pobladores de Tierrabomba que se encuentran asentados en cuatro poblados: Bocachica, Tierrabomba, Caño de Loro y Punta Arena.
La historia ha marcado indudablemente la vida de los bocachiqueros; pero lejos de sentir la sumisión o la marginalidad transmitida por los sistemas educativos de épocas pasadas, al señalarlos como esclavos, ellos argumentan con orgullo que los castillos, las baterías y los túneles coloniales son suyos porque se hicieron con la sangre de sus antepasados. Pero este sentimiento de identidad no ha podido materializarse aún en procesos de desarrollo social basados en la autoconfianza y en la autogestión. La marginalidad existe y es una sombra demasiado fuerte que oscurece la construcción propia de futuro.
LA BOCAHICA DE HOY
Bocachica específicamente, es una comunidad semi-urbana, con cerca de 4.000 habitantes, que se concentran en dos barrios, “Barrio Arriba” y “Barrio Abajo”, los cuales se han ido extendiendo hasta unirse con zonas marginales, que se corresponden respectivamente con los sectores del “Hoyito” y del “Sinaí”. A pesar de que no es posible estratificar la población, si existen diferencias que se determinan principalmente por el poder adquisitivo de la familia, que se refleja en la alimentación, los enseres con los que cuenta la vivienda y la construcción y fachada de las casas. Por tal razón unos sectores son más marginales que otros y el valor comercial de las casas responde a este hecho.
La población de Bocachica específicamente, a pesar de estar a solo 10 minutos en lancha de la ciudad más turística de Colombia, se enfrenta a condiciones de vida muy precarias donde la mayor parte de sus necesidades básicas están insatisfechas; en la isla no hay agua dulce, ni acueductos, no existen sistemas de saneamiento básico, no hay alcantarillado, ni disposición adecuada de basuras y la situación de la infraestructura urbana es deficiente.
Bocachica no cuenta con ningún tipo de servicio público a excepción de la luz eléctrica que fue instalada hace 6 años, por tal razón suplir las necesidades propias de estos servicios se convierten en una actividad cotidiana más. El agua potable la suministra un “bongo” (especie de canoa gigante que transporta el agua) que llega dos veces a la semana de Cartagena. En algunas casas de la comunidad se han construido albercas en donde se almacena el agua y todas las personas compran ahí las “latas” (baldes de 2 galones) de agua que necesitan para su consumo, para cocinar y para bañarse. Cada vez que llueve, las mujeres salen al patio de las casas a poner recipientes y recoger las aguas lluvias a las que llaman agua de “pozo”, y es utilizada para bañarse y para la batería sanitaria. Es así como la compra, recolección y transporte de agua se convierte en una actividad cotidiana.
No existe un sistema de recolección público ni tratamiento de basuras. Algunos residuos son quemados pero otra parte importante es depositada en las playas y en el mar, ocasionando la consiguiente contaminación medioambiental del poblado. No existe una conciencia por parte de la gente en cuanto al manejo de las basuras con el agravante que el gobierno local y distrital no adelanta ningún tipo de programa de recolección de basuras ni de educación al respecto, hecho que imposibilita tener un manejo adecuado de las mismas.
Los niños son los más perjudicados por la deficiente situación sanitaria de la isla y las precarias condiciones de vida de sus habitantes. Las enfermedades más frecuentes son la desnutrición que se presenta en niños de todas las edades que a pesar de estar al lado del mar, no siempre tienen acceso al pescado o a otro tipo de proteína; la diarrea por el consumo de agua no tratada; y la dermatosis producto de la contaminación ambiental.
La comunidad no cuenta con servicio médico permanente que esté dotado en instrumentación y medicamentos para atender emergencias y enfermedades complejas; para obtener atención médica las personas deben trasladarse a la ciudad corriendo el riesgo de no ser tratado a tiempo. El centro de salud cuenta con algunas medicinas para el dolor, el médico no permanece allí y el servicio lo presta una auxiliar de enfermería que no está capacitada par atender enfermedades graves.
El grado de natalidad es muy alto, debido principalmente a la falta de dinero para acceder a los métodos anticonceptivos y más aún por falta de educación en términos de planificación familiar. Las mujeres empiezan su vida sexual a muy temprana edad y quedan embarazadas varias veces en su vida. Por tal razón la población infantil es la más numerosa.
El 70% de las familias no dispone del ingreso mínimo mensual establecido por el gobierno y “el rebusque” es la actividad de muchas personas que deambulan diariamente por las turísticas playas de Cartagena ofreciendo los más variados servicios de masajes, trencitas, artesanías, etc. Los principales sustentos económicos provienen del turismo, comercio y pesca.
Al estar la comunidad asentada en una isla, permite que sus pobladores desarrollen actividades alrededor de este hecho. Alrededor del mar giran todas las actividades cotidianas de la gente. La pesca es la principal actividad generadora de ingresos económicos familiares. Es una actividad realizada por el hombre cabeza de familia y a medida que sus hijos varones van creciendo, se convierten en ayudantes de sus padres en la labor. Las jornadas de pesca son en la madrugada o en la noche; se hace artesanalmente con herramientas como trasmayo o red, arpones o a pulmón con careta y snorkel.
Se atrapan todo tipo de animales, pues al acceder al mar abierto la fauna es más diversa, a pesar de que no existen vedas o temporadas de pesca de especies según el tiempo de reproducción, hecho que no permite realizar una labor de pesca controlada y limitada. Por tal razón en la actualidad la pesca ha disminuido considerablemente y muchas especies han ido desapareciendo. La pesca diaria es vendida a los turistas que diariamente visitan las playas de la isla o es llevado a Cartagena para venderse de manera ambulante o en el mercado de Bazurto y el pescado atrapado de bajo peso se deja para el autoconsumo.
Debido a la posibilidad y la riqueza que brinda el mar, la alimentación y la cocina en Bocachica es una actividad alrededor de la cual se tejen un sinnúmero de lazos familiares y sociales. La vida de las mujeres en Bocachica gira alrededor de la cocina, es una forma de relacionarse en comunidad y de obtener ingresos adicionales para la familia. En la playa es posible encontrar algunos pequeños restaurantes que atienden a los turistas, en donde se puede comer pescado fresco, arroz y ensalada, como plato tradicional, o langosta, Salpicón de Tollo (Tollo es el nombre con el que se conoce una especie de tiburón pequeño apto para el consumo, su preparación requiere de tiempo y dedicación por tal razón es un plato muy apetecido y costoso además porque el animal es difícil de conseguir) y ceviche de mariscos como platos especiales. Estos platos que los visitantes pueden probar, son apenas una muestra de la gran diversidad y exquisitez gastronómica que existe en el saber tradicional de la mujer bocachiquera; y a pesar de que el acondicionamiento de los restaurantes es mejorable, el conocimiento culinario y el sabor de los platos es muy valorado por el visitante comensal.
Así como la crianza de los hijos, el préstamo de los utensilios de cocina y de los diferentes alimentos, hace que se construyan espacios de socialización entre las mujeres generalmente vecinas y comadres, quienes promueven momentos de diálogo a partir del intercambio de ingredientes. Es así como las relaciones sociales giran muchas veces alrededor de la cocina. Las actividades cotidianas desarrolladas en la cocina, se realizan en el marco de unas intensas relaciones sociales lo cual conlleva a que las amas de casa vivan siempre ocupadas, pues la permanente interacción que se desarrolla diariamente entre comadres, vecinas y parientes implica un ritmo de trabajo lento donde es más importante el hecho social que el resultado doméstico. Las mujeres de Bocachica siempre están muy ocupadas y por eso, explican ellas, no podrían trabajar fuera de sus casas y mucho menos fuera de la comunidad, en Cartagena. Tampoco quieren salir de sus casas y sectores porque ellas saben que son el eje del núcleo familiar de una sociedad matriarcal en la cual se acepta culturalmente que el hombre haga parte de varios hogares, pero no la mujer.
Otra actividad importante es la elaboración y venta de artesanías. Bocachica esta estratégicamente ubicada para la visita de turismo proveniente de Cartagena y de diferentes partes del mundo. Hace 10 años el turismo que llegaba era abundante y era posible encontrar puestos en donde vendían todo tipo de mercancía de contrabando que le compraban a los buques que arribaban a la ciudad; la loza proveniente de la China era muy común encontrarla. Las personas de clases altas de Cartagena llegaban los Domingos a Bocachica a pasar el día en familia y el ingreso de dinero a la población producto del turismo era importante.
Con el auge del turismo a las Islas del Rosario, Bocachica pasó a ser un lugar menos atractivo para las empresas que ofrecen planes turísticos, este hecho y el asedio por parte de los nativos de la isla al turista pidiendo limosna, ha llevado paulatinamente a la disminución de visitas turísticas y por consiguiente de ingresos. Sin embargo el oficio de los artesanos es la segunda actividad generadora de ingresos familiares, igualmente es desarrollada por los hombres quienes comercializan su trabajo ya sea en las playas de Bocachica o en las diferentes zonas turísticas de Cartagena. Las artesanías que allí se elaboran son solo un ejemplo de la forma como la comunidad se integra a las nuevas condiciones que impone el turismo.
Alrededor de esta actividad se teje una relación entre los materiales con que se hacen los objetos y la alimentación, todas las producciones artesanales resultan de la utilización de materiales que se consiguen en el territorio mismo como es el coco que siendo uno de los ingredientes fundamentales de la comida, también lo es de las artesanías. En otras palabras, la leche que de él se extrae es fundamental para la sazón, y el caparazón que protege su carne y su jugo sirven para hacer carteras, vasos, cinturones y jarras. Del fruto de las palmeras se aprovecha todo, casos semejantes son el tamarindo y el caracol. Otros materiales como hueso de res, semillas que nacen en el monte, madera, y los provenientes del mar como lo es el coral, las conchas, los caracoles, sirven para elaborar y ofrecer una amplia gama de productos muy apetecidos y valorados por los visitantes que llegan a la isla.
Adicionalmente el hombre se desempeña en diferentes labores como carpintería, albañilería, electricidad, como conductores de lancha y otros oficios que aunque no le dan una estabilidad laboral permiten dar sostenimiento económico a sus familias. Esta muy nombrada economía informal, apenas es de subsistencia. Son muy pocos los que logran incrustarse dentro del sistema para ser trabajadores de las empresas o bien en el sector turístico y hotelero. Esta marcada reducción e invisibilidad del aparato estatal, con el desempleo, van aumentando el ejercicio de los jóvenes desocupados, los que apenas encuentran cómo ganarse la vida vendiendo por ahí, pero que también al no encontrar actividad alguna para utilizar el tiempo libre, se dedican a la delincuencia, drogadicción y prostitución no necesariamente dentro de la comunidad y si en diferentes zonas de la ciudad.
En la isla existe un bajo nivel de educación; la población cuenta con un Jardín Infantil que funciona bajo la supervisión del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y alberga 120 niños de los 2000, población total de niños en edad preescolar. El alto porcentaje de deserción escolar se debe a falta de interés por parte de los padres en cuanto a la educación de sus hijos pues consideran que en la casa el niño recibe la “corrección” que necesita desconociendo la importancia del desarrollo físico e intelectual de sus hijos. Adicionalmente existe un colegio que ofrece primaria y bachillerato, pero una vez que los adolescentes acaban los estudios de bachiller no pueden continuar su formación en la universidad, ya que no pueden afrontar el gasto económico que ello supone. La delincuencia y el narcotráfico amenazan el futuro de estos jóvenes.
La mujer por su parte se dedica a la crianza de los hijos, pues no está bien visto socialmente que la mujer abandone el hogar para dedicarse a otras actividades y la mayoría de las veces sus maridos no les permiten trabajar. El cuidado de los niños es comunitario, es decir, relaciones como el compadrazgo están muy presentes en esta comunidad y este lazo permite compartir muchas actividades propias de la familia como la cocina, el préstamo de dinero, el intercambio de utensilios e ingredientes, el préstamos de electrodomésticos, los “mandados”, el cuidado en la enfermedad y crianza de los niños en cuanto a la educación formal y de transmisión de buenas costumbres, tarea de responsabilidad directa de la madre, de la abuela o bien de la comadre o vecina.
Por su parte, las funciones asignadas al hombre para el reconocimiento de la paternidad se relacionan con el aporte económico específicamente y muy pocas veces tienen que ver con la educación de los niños. Por tales razones adentrarse en el mundo de la familia Bocachiquera, es aproximarse a una complicada estructura que gira alrededor de los lazos comunitarios y cuyas relaciones están fundamentadas por vínculos de afecto y afinidad determinados por la mujer principalmente. Este tipo de convivencia le imprime a la gente de Bocachica características de solidaridad y respaldo hacia los demás.
En los tiempos de ocio las mujeres salen a visitar a sus vecinas o comadres, siempre con el permiso de su marido, se hacen el “alizer” (producto que utilizan para alisar el pelo, el cual deben repetirse cada mes), la uñas y se convierte en un espacio para ponerse al tanto de la vida de los demás. Los hombres por su parte se reúnen a jugar dominó o billar, acompañados de cerveza o ron al son de vallenato, champeta o reggaeton. Los más jóvenes deambulan por ahí sin tener mucho que hacer, le ayudan a sus padres, hacen “mandados” o imitan a los mayores en sus actividades.
LOS BOCACHIQUEROS
El Bocachiquero es un ser lúdico, dinámico, creativo, poco apegado al dinero, no mercantilista, con un profundo sentido religioso, con una tradición oral que no deforma la realidad con imaginería, sino con la transmisión subjetiva del relato, negativista frente a los hechos, arraigado a su territorio y a sus tradiciones, aferrado profundamente a la vida, solidario, con un sentido de su cuerpo como reflejo de su espíritu y su mente, para quien el hacer y el tener son menos importantes que el sentir y el ser, para quien el trabajo es sólo el medio de reproducción de su subsistencia, y la familia y la mujer son el eje principal de ella, son una extensión de la vida comunitaria.
Estas son personas para quienes la música y el baile están íntimamente ligados a su vida individual y comunitaria, en quienes predomina la intuición sobre la razón, el hoy sobre el mañana y el ayer sobre el hoy, con una rebeldía latente que no manifiesta abiertamente pero que es el resultado de ese espíritu ancestral que aún permanece, que se vehiculiza en eso que popularmente se llama “mamadera de gallo”( vocablo o expresión del argot popular que en Cartagena significa restarle seriedad a las cosas aparentemente trascendentales, es algo así como bromear, evadir, eludir) y que no es más que la evolución de una práctica colonial propia de los sectores dominados o marginados de la época donde se manejaban aparentemente, los códigos del dominador, pero que en su vida de grupo desarrollaban mecanismos de supervivencia de su cultura, hechos que fueron muy usuales en la Cartagena Colonial y en los Cabildos de negros como es el ejemplo de Bocachica en donde se ubicó uno de los cabildos mas importantes de la época.
Esta caracterización es la del Bocachiquero que vive en esta otra realidad negada y oculta a la mirada de los demás habitantes de la ciudad, que no se interesan por ella y a la de los miles de turistas, nacionales y extranjeros que llegan y se crean una imagen parcial de la ciudad porque la visitan pero se van sin haberla conocido.
saludos para los habitantes de BOCACHICA, poseen una elegante página wed, que la deben utilizar para difundir su cultura, para expresar sus ideas en todos los campos de la vida: social,economico, político y cultural. ustedes son el origen de una nueva raza que debe luchar ante el monstruo de la pobreza y del olvido que enbuelve a la población BOCACHIQUERA. Hay que salir del letargo y luchar por nuestros hijos, para que tengan nuevos centros de alimentación al igual que entodo el País, por hacer nuevos Hospitales, como tambien que lleguen las universidades a formar al futúro profesional de bocachica. ABAJO EL OLVIDO DEL GOGIERNO , ARRIBA EL PROGRESO DE BOCACHICA.
quiero saber el interes en la isla de bocachica pues estoy realizando un proyecto turistico en ella y deseo informacion att una habitante de bocachica
3126487351 cel
heidy, excelente tu articulo. Debo decirte algo: Una persona te lo ha plagiado en parte. Tengo el texto plagiado y ya lo denuncie ante las autoridades.
Me gustaria, darte una copia de la denuncia para que si te parece procedas de conformidad.
Mi correo es: robertocarlosmartinezmendez@yahoo.com